Budismo
Hinayana y Budismo Mahayana
La filosofía
budista tiene sus raíces en las enseñanzas de Shakyamuni (Sidharta
Gautama), el fundador histórico del budismo, quien vivió en la
India hace unos 2.500 años.
Sus enseñanzas
fueron registradas como sutras (enseñanzas escritas) y se propagaron por toda el Asia,
dando lugar a distintas y numerosas escuelas del Budismo.
Después de la
muerte de Shakyamuni, la orden budista
experimentó varios cismas y se formaron entre
dieciocho a veinte escuelas, cada una de las cuales desarrolló
su propia interpretación de los sutras.
Con el tiempo, los
monjes de estas escuelas tendieron a distanciarse más y más de
la comunidad laica, consagrándose a la práctica de los preceptos
monacales y a escribir tratados doctrinales.
Gradualmente
perdieron de vista el propósito original del budismo, que es la
iluminación de todas las personas. Esta tendencia fue
especialmente notoria en la escuela Theravada, así como en sus
ramificaciones.
En los principios
del primer siglo de la era actual, un nuevo grupo de creyentes
budistas surgió. Dichos creyentes se encontraban insatisfechos
con lo que percibían como auto complacencia y elitismo monástico
de las antiguas escuelas y aspiraban a la salvación de toda la
gente.
Ellos llamaron a
su escuela budismo Mahayana, o gran vehículo, denotando una
enseñanza que podía guiar a todas las personas hacia la
iluminación y criticaron las escuelas tradicionales antiguas por
buscar sólo la iluminación personal, etiquetándolas como
Hinayana, o vehículo menor.
El budismo
Mahayana surgió como un movimiento de reforma que buscaba
restaurar el espíritu original del budismo. El Sutra del Loto es
uno de los sutras Mahayana mejor conocidos.
La tradición
Mahayana, en la cual se incluye al budismo de Nichiren, enfatiza
la práctica del bodhisattva como un medio hacia la iluminación,
tanto de uno mismo como de los demás, en contraste con
enseñanzas que aspiran sólo a la salvación personal.