Bodhisattva
Bodhisattva
significa literalmente un ser viviente (sattva) que aspira a
la iluminación (bodhi) y lleva a cabo prácticas altruistas.
El ideal del
bodhisattva es fundamental en la tradición budista Mahayana
y representa a aquel individuo que busca la iluminación
tanto para sí mismo como para los demás. La característica
más sobresaliente del bodhisattva es la compasión y la
empatía con la que comparte el sufrimiento de los demás.
El camino del
bodhisattva no es una tarea de otro mundo para personas que
tienen como dones
exclusivos la compasión o la sabiduría.
Más bien, son cualidades del bodhisattva aquellas que se
encuentran inherentemente en la vida de los hombres y
mujeres comunes; el propósito de la práctica budista es
fortalecer estas cualidades, de tal forma que la compasión
llegue a ser la base de todas nuestras acciones.
Además de la
compasión, el bodhisattva está consagrado a ejercer un
dominio de sí, a estudiar y aprender y alcanzar la
sabiduría. Pero ninguno de estos objetivos se persigue sólo
para perfeccionar o adornar al yo. En la base de todos estos
esfuerzos, está siempre la determinación de remover los
sufrimientos de los demás y reemplazarlos con la alegría.
Para los
miembros de la SGI, la práctica del bodhisattva se
cristaliza en el doble aspecto de la "práctica para uno
mismo y para los demás", estos dos aspectos de la práctica
se refuerzan recíprocamente.
Aun cuando en
un principio, mucha gente pueda practicar el budismo con el
deseo de obtener su felicidad personal, de sobreponerse a la
enfermedad o algún otro reto en apariencia insuperable, a
medida que su estado de vida se expande, desarrollan en
forma natural una preocupación más profunda por la felicidad
de los demás.
Al percibir la
interconexión de todos los seres, llevan a cabo acciones
compasivas tales como compartir con otros la comprensión del
Budismo y así, ellos pueden también extraer los abundantes
recursos que yacen dentro de sus vidas.